A las 22.20 horas FOX estrenará la serie “New Ámsterdam.
New Ámsterdam fue el primer nombre que los colonos holandeses dieron a lo que
hoy conocemos como Nueva York. “New Ámsterdam” es también el título de la nueva
serie de FOX
cuya acción transcurre en la Nueva York actual, pero cuyo protagonista se remonta
a los tiempos de aquella New Ámsterdam fundada por los holandeses a mediados
del siglo XVII.
Y es que “New Ámsterdam” rompe todas las convenciones argumentales
para ofrecernos una insólita mezcla entre la serie de acción policial
y el cuento gótico: protagonizada por un hombre inmortal de 400 años
de edad, la serie es también una producción de género,
ambientada en las calles de la Nueva York de hoy, donde este misterioso personaje
lleva cuatro siglos ejerciendo los más variados oficios.
Allan Loeb y Christian Taylor son los autores de “New Ámsterdam”,
que además cuenta como productor ejecutivo y como director del primer
episodio con el realizador sueco afincado en Estados Unidos Lasse Hallstrom,
un cineasta a quien los cuentos y las historias con trasfondo del pasado le
son muy familiares. Como muestra, algunos títulos de su filmografía
incluyen las películas “A quién ama Gilbert Grape”,
con Leonardo Di Caprio y Johnny Depp; “Las normas de la Casa de la Sidra”,
basada en el best seller de John Irving, o “Una vida por delante”,
con Robert Redford y Morgan Freeman.
Todo comienza 1642. Durante la conquista de Norteamérica, el ejército
holandés masacra las tribus indígenas. En uno de estos episodios,
el soldado Johann Van Der Zee salva de la muerte a una joven nativa americana.
En agradecimiento, ella le obsequia con un hechizo por el que permanecerá
inmortal hasta que encuentre su amor verdadero. Desde entonces, Van Der Zee
ha cambiado su identidad cientos de veces y ha vagado por el tiempo viviendo
períodos muy diferentes a lo largo de los que ha sido soldado, retratista,
profesor de historia, militar, miembro de la CIA, fabricante de muebles, abogado
y ahora destacado miembro del Departamento de Policía de Nueva York bajo
el alias de John Ámsterdam.
A lo largo de estos casi cuatro siglos, Amsterdam ha permanecido igual de joven,
en unos eternos 35 años Mientras, a su alrededor, amigos y amantes han
ido desapareciendo para dar paso a otros, muchos temerosos ante la idea de su
permanente juventud. La lista de personas que han pasado por su vida incluye
también varios hijos a los que visto envejecer y morir. Una de las pasiones
que conserva es su amor por los perros, a los que bautiza con su número
de orden de llegada: ahora le veremos con el 36. Además, durante varios
siglos ha sido alcohólico, vicio que confiesa haber dejado en 1965, año
en el que entró en Alcohólicos Anónimos.
A partir de esta original premisa, cada uno de los episodios de la serie nos
presenta un caso criminal que el agente Amsterdam debe resolver, pero al mismo
tiempo, también vamos conociendo el pasado del personaje y cómo
este influye en su momento actual.
La intriga se dispara cuando Amsterdam acude al hospital pensando que sufre
un ataque al corazón, algo impensable para un ser inmortal. Sin embargo,
en el hospital conocerá a la doctora Sara Millay Dillane, lo que le llevará
a creer que el supuesto ataque al corazón no ha sido sino un juego del
destino para conocer al verdadero amor que lleva busca desde hace siglos.
El actor danés Nikolaj Coster Waldau (“El reino de los cielos”,
“Enigma”, “Firewall”) da vida al protagonista. Le acompañan
Zuleikha Robinson (“Hidalgo”, “Roma”), como Eva, la nueva
amante del protagonista, policía e hija y hermana de policías;
Alexie Gilmore (“El diablo se viste de prada”, “Ley y orden”),
como la citada doctora Sara Millay Dillane; Stephen Henderson (“Ley y orden”),
como Omar York, dueño de un club de jazz y uno de los pocos amigos de
Amsterdam conocedores de su secreto; y Susan Mister (“Rescue Me”,
“Sin rastro”, “CSI”), la jefa de Amsterdam y Eva en el Departamento
de Policía.
La serie irá desgranado los enigmas de este peculiar personaje. El primero
será conocer si realmente la doctora Dillane puede ser el amor verdadero
que ponga fin a una existencia inmortal que, lejos de ser una bendición,
se ha convertido en una absoluta maldición para el protagonista condenándole
a una vida sin fin demasiado solitaria.