Un septiembre conocimos la serie judicial Shark con James Woods como estrella. Con Canterbury, encontramos su equivalente femenino. Es más o menos el mismo punto de partida.
Una abogada feroz interpretada por una antigua estrella de la televisión
llamada Julianna Margulies, a la que recordareis por Urgencias, rodeada de algunos
jóvenes abogados casi invisibles. El guapo chiquillo próximo a
la heroína, el negro, la chica aparentemente voluntaria todavía
idealista y la nueva secretaria.
La primera investigación evidentemente está conectada de una
u otra forma con la vida personal de nuestra nueva heroína. Ella ha perdido
a su hijo como nos enteramos al final de episodio, el proceso concierne a la
desaparición de un niño por lo que le afecta personalmente el
caso. Nada muy original pues en la estructura de la serie y del episodio. Todo
es muy clásico y desde el principio sabemos casi con exactitud como va
acabarse la trama. El toque Shark nos viene dado por las mentiras que ha d contar
la protagonista en el desarrollo del juicio.
A pesar de todo me gustó este piloto porque la ambientación mezcla
la negrura con la angustia . Los pasillos del tribunal son sombríos y
no muy seguros. Lejos del gabinete Crane, Poole y Schmidt de Boston Legal. Para
su puesta en escena, la serie recuerda un poco a El abogado y uno se espera
encontrarse siempre tal perfección en una serie judicial.
Una de las cosas a destacar es que la protagonista de Canterbury’s Law
no se muestra bajo su mejor perfil. Engaña a su marido, trata a sus colaboradores
con poca consideración (pero de modo menos caricaturesco que Sebastian
Stark), en cambio se consagra ante todo a su cliente y perfectamente sabe notar
la diferencia entre su trabajo y su vida privada. Así, aunque puede comprender
lo que siente la madre del pequeño desaparecido, esto no le impide meter
el cuchillo en la herida.
Las escenas más familiares con su marido interpretado por Aidan Quinn
(The book of Daniel) no tienen el menor interés, nada a destacar salvo
que tenemos delante una mujer divorciada magullada por la muerte de su hijo.
La escena final cuando se desliza en la cama de su hijo es desgarradora y
si no estábamos realmente convencidos realmente del lado humano del personaje,
después de esa escena lo estaremos. Es a la vez simple y de una tristeza
punzante. Esto no la impide usar una coraza para ir al trabajo y saber poner
límites.
En punto “negro” de la serie es interpretado por un viejo conocido,
Keith Robinson, Nathan en American dreams.
Al final, el piloto da una imagen bastante buena de lo que podría ser
la serie. Una serie de abogados clásica pero de alta calidad si guarda
lo visto en este primer episodio. El ambiente sombrío puede hacernos
pensar que aunque Canterbury defendía a un inocente esta vez, esto no
será forzosamente lo que pase siempre.
El tema del proceso, bastante pesado, también nos da una idea del tipo
de asunto que será tratado en la serie. Sin duda temas bastante duros,
investigaciones retorcidas a la imagen de El abogado o Ley y orden.
En eso deja claro que el tono está por encima de Shark. Pero para que
la serie tenga futuro ha de enganchar a la audiencia y no es, desde mi punto
de vista, una serie de masas.
Ficha de la serie
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