La cadena se ha hecho con los derechos de emisión de ambas series según ha comentado el consejero delegado de la cadena, José Miguel Contreras. También se ha anunciado la emisión de “Me llamo Earl”, “Entourage”, “The Office” y “Larry David” en las madrugadas ya en noviembre.
Comentarios sobre los pilotos de ambas series:
Reaper
Con el piloto dirigido por Kevin Smith, Reaper nos trae una trama divertida
y personajes interesantes. La serie tiene una premisa que ya fue abordada antes.
En Brimstone, uno ex policía recogía almas forajidas y siempre
era ayudado o liado por el diablo, magistralmente interpretado por John Glover
(Smallville). La finalizada serie tenía un tono pesado, abusaba del color
ceniza y dedicaba atención al drama del personaje principal. En Reaper,
Sam ve en su tarea un propósito, una oportunidad de hacer algo con su
vida y sus amigos ven una oportunidad de tener una aventura.
La historia gira alrededor de un joven cuya vida siempre fue fácil gracias
a sus padres. Sam hizo todo lo que quería: se fue de la universidad,
ejerció su pereza de forma satisfactoria y acabó por trabajar
en una tienda en Wal-Mart. Su trabajo es pésimo, no tiene novia, sus
amigos también están estancados y Sam no tiene ninguna perspectiva
de futuro.
Todo cambia al cumplir los 21 años. El diablo en carne, hueso y corbata,
en la figura del actor Ray Wise (24), aparece para cobrar una deuda hecha por
los padres de Sam: cuando el joven completase la edad mencionada arriba, su
alma pertenecería al demonio. Sin embargo, en vez de llevarse al chico
directamente al infierno, el diablo le propone un acuerdo. Sam tendrá
que trabajar para él recuperando almas que huyeron del infierno.
La noticia de que sus padres hicieron un acuerdo con el diablo, sumado al hecho
de que ahora tendrá que trabajar, no le sientan nada bien al pobre chico. Sin
embargo, no tarda mucho en adaptarse y él descubrirá que por fin tiene un propósito
en la vida.
Una de las grandes ventajas de la serie es que no pierde mucho tiempo enfocanda
en los padres de Sam y en la culpa que ellos sienten por haber vendido el alma
del hijo. Existe su gracia en la situación mostrada, así como en el remordimiento
y la preocupación, pero no da tiempo de desarrollar esos sentimientos en el
piloto. Otro punto fuerte es que Sam tampoco queda excesivamente cansino con
su nueva situación. Al final, la serie es una comedia que eventualmente tendrá
un pequeño toque dramático, por ello no es conveniente concentrar el episodio
en situaciones innecesarias.
Lo más destacable de la serie Bret Harrison (The Loop, Aquellos maravillosos
70, The O.C.) y la relación de su personaje con su mejor amigo, el típico
“looser” (fracasado) americano. Bert "Sock" Wysocki (que
interpreta a Tyler Labine) no quiere nada de la vida y no está ni interesado
en las eventuales críticas.
Un elemento del guión que agrada bastante es el hecho de que Sam recurra
directamente a los sus dos amigos y compañeros de trabajo para ayudarlo
en la misión de mandar de vuelta al infierno a su primera alma. Y es
que queda claro que no perdemos mucho tiempo con Sam divagando y escondiendo
su secreto.
El elenco está muy bien, pero a lo largo de su creación a sufrido
cambios. Nikki Reed, guionista y actriz de Thirteen, fue substituida por Missy
Peregrym (Heroes) en el papel de Andi.
En resumen, Bret Harrison es un muchacho que consigue pasar a la vez de la
sorpresa de ver que su vida cambia de una forma tan absurda, a enterarse de
lo que hicieron sus padres, pasando por el repelús en tener que trabajar
para el demonio y el entusiasmo de darle un rumbo en su tediosa vida y Tyler
Labine (Bert 'Sock' Wysocki) está perfecto en el papel del fiel amigo
bonachón.
La serie tiene todos los elementos para agradar a los fans del género.
Tiene una premisa surrealista, pero consigue ser divertida sin parecer forzada.
Los personajes son agradables, sobre todo el diablo, pues sabe ser gentil, simpático
y amenazador lo suficiente como para conseguir lo que quiere. Y, en uno de los
chistes de la serie, los guionistas transformaron el departamento de tránsito
americano (DMV) en un portal del infierno.
Este piloto presenta una serie fantástica dotada de una buena dosis
de humor y suspense efectivo. El interés principal de la serie no es
ensalzar esta declinación enésima del género, sino más
bien centrarse en el ambiente general. Tiende más hacia la comedia ligera
a pesar de los acontecimientos relatados, negándose a tomarse en serio
a si misma. Esto permite evitar el escollo de una seriedad que sería
demasiado pesada sobre sendas tan balizadas. Además, como el conjunto
está bien ritmado, salpicado por los gags (efectos cómicos e inesperados)
más o menos convencionales u otras escenas que se encadenan, el telespectador
no se aburre y sigue el episodio sin dificultad.
Reiteramos que Reaper no parece querer tomarse en serio lo que narra, al estilo
de lo que puede hacer Sobrenatural, sino que se define prefiriendo el registro
de la comedia a veces muy burlesca. Esto le da una dinámica al conjunto,
aunque esto no oculta ciertos límites del guión.
En contra la serie tiene que ciertamente la serie está dirigida a un
público concreto, aunque también permite posiblemente concluir
que es menos teen show de lo que podíamos pensar inicialmente. Sin embargo,
el concepto corre peligro de orientarse hacia el esquema "una alma que
hay que recuperar por episodio" que puede convertirse en algo muy rápidamente
repetitivo. Los guionistas parecen haber olvidado un hilo rea en la trama principal
que permitiría evolucionar durante la temporada.
Greek
Bien, mi veredicto a cerca de esta serie es que si ves el piloto quieres ver
el segundo capítulo. Sé que es una respuesta extraña pero uno se queda con las
ganas de saber como se desarrollará la historia y eso probablemente haga que
uno intente ver el capítulo 2 que por cierto se titula “Hazed and confused”.
En algunos aspectos la serie es mejor de lo que me esperaba y por contra en
algunos peor. Una de las partes que no me gustan es la banda sonora estilo rock
moderno a imitación de las de Verónica Mars y The O.C.. Y otra cosa fue la forma
como muestra los nerds (chicos inteligentes pero socialmente torpes, lo que
en la tierra patria conocemos por empollones), estereotipados y embutidos en
unos clichés que les pesan más que el propio cerebro. Vamos que la cosa está
en que si eres un empollón tienes una vida de lo más asquerosa y si perteneces
a una fraternidad meas de color de rosa (¿se puede decir mear en una noticia?).
Pero así como a los “listos” los presenta de esta manera si he de decir que
a los populares los muestra de una forma mucho más realista, unos son unos verdaderos
idiotas y otros gente encantadora.
Con la trama pasa algo similar, unas cosas son interesantes y otras puramente
"cliché".
La serie se centra en la pareja de hermanos. Ella ya está establecida en la
facultad, es una figura importante en la sorority (la fraternidad de las chicas),
que está próxima a convertirla en su presidenta. Su hermano es un estudiante
recién llegado a la universidad, que se instala en un edificio donde sólo quedan
los que son como él, empollones. Va a una fiesta organizada por ellos y percibe
que tiene que entrar en una fraternidad, ya que ser empollón es ser un perdedor.
La hermana no lo quiere cerca y eso crea situaciones interesantes con ambos
en la escena. El chico hace amistad con otro aspirante a entrar en la fraternidad.
Esa amistad junto con su entrada en la hermandad, que él consigue a lo largo
del piloto, deja la trama interesante y es por ello que he dicho que te quedan
ganas de ver el segundo episodio.
La serie no tiene nada nuevo, pero a los que os gustan estas series de adolescentes,
os la recomiendo. Y quien tuviera curiosidad, no se va morir por verla, no es
tan horrible. Es mejor que Hidden Palms, ya que no tiene tantas pretensiones.
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