El contenido de esta noticia es spoiler ya que se centra en una serie y en
un piloto no emitido en nuestro país en ningún canal.
Bill English, Nick Kroll, Sam Huntington, Kaitlin Doubleday, Stéphanie
Lemelin, John Heard , etc forman el elenco de esta nueva serie de la ABC que
ve la luz el 2 de octubre del 2007.
La serie nos acerca a Joel (Bill English), su hermano Jamie (Sam Huntington)
y su amigo Nick (Nick Kroll) que son tres hombres prehistóricos que viven
entre la gente moderna, más precisamente en las afueras de Atlanta. Por
supuesto, su integración no es fácil, particularmente a causa
de su físico que cuanto menos es diferente. Nick es el más pesimista,
persuadido que jamás lograrán integrarse en esta sociedad tan
opuesta a la suya. Ambos hermanos no son de esta opinión, particularmente
Joel que ya encontró una novia y varios amigos.
Tener éxito en la televisión puede abrirte el camino de la publicidad,
aquí, tenemos justo el camino inverso. El concepto de este telecomedia
se inspira en efecto en una campaña de publicidad con el eslogan evocador
de "So easy a caveman can do it" de la compañía de seguros
Geico. Lo que planteó por otra parte ya algunos problemas a la serie
que apenaba encontraba anunciantes publicitarios para su estreno ya que veían
la serie con malos ojos y emitir sus anuncios en una serie que (aunque no diga
el nombre nunca) ya suena a otra compañía..
Pasandos estos detalles de concepción, se revela desgraciadamente muy
difícil escribir un artículo sobre el fondo de esta telecomedia
sin caer en un ensayo infinito de calificativos que van de "desesperadamente
plano" a "fundamentalmente ninguno".
Centrarse en los hombres de las cavernas, con una apariencia diferente a la
de la mayoría de la gente que los rodea, podía sólo conducir
a una historia sobre la intolerancia. Es el tema del racismo subyacente el que
es expuesto en el curso del piloto de esta serie. Pero tratar discriminaciones
en una telecomedia, no es algo que se deba hacer. La risa puede ser el medio
eficaz de combatir los perjuicios. Evidentemente, si es una comedia hay que
conseguir hacer reírse al telespectador... y no es que este sea el fuerte
de la serie.
El problema de este piloto confrontado con su 'ambición' inicial es
doble. De una parte, aborda el tema de la diferencia, de la exclusión,
con tal falta flagrante de sutileza, rivalizando en inventiva que no pierde
ocasión de refugiarse en todos los clichés posibles e imaginables;
de ello ya nos damos cuenta en los primeros diez minutos. Por otra parte, el
tratamiento de estas situaciones estereotipadas al extremo se revela de una
pesadez muy pesada. Los diálogos suenan a hueco, no llegando a instituir
la menor dinámica. Tenemos que tragarnos una sucesión de seudosketches
que posiblemente hubiesen valido para la base de un fondo humorístico,
pero que lo han perdido por el camino hasta llegar a la pantalla. De hecho,
nos topamos aquí con el escollo más importante de este piloto,
a la vez causa y consecuencia de los defectos expuestos anteriormente: estamos
viendo una telecomedia, pero no nos reímos, hasta no sonreímos...
Quedamos un poco desconcertados, vacilando entre dos actitudes: O apagar inmediatamente
la tele, o bien, llevados en un arranque de curiosidad mórbida y malsana,
quedarnos delante de la pantalla, observando hasta donde la serie puede zozobrar.
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Porque en efecto, ya el piloto zozobra por todas partes en una mediocridad
de ambiente sofocante.
Las personalidades de los diferentes personajes parecen tan forzadas y basadas
en los estereotipos, que acaban por evocar sólo a caricaturas de caricaturas.
Tenemos al 'Cavemen', que desea integrarse por encima de todo, "renegando"
de todo lo que le hace a un "caveman" él mismo para ser asimilado
por el resto del mundo... es decir, se echa novia, rubia y guapa. Luego, hay
un cínico pesimista que nos gratifica con algunas reflexiones que intentan
ser pragmáticas sobre la gente y su futuro. Por fin, despreocupado, un
poco simplón el caveman que permite completar nuestro trío. Ninguno
despierta el menor interés al telespectador que ve pasivo al desarrollo
del episodio, vigilando por el rabillo del ojo el reloj para ver cuanto queda
de tostón. La galería de otros figurantes aparece para sentenciar
esta impresión de vacío.
Sería injusto sin duda criticar la interpretación de los actores,
porque hay que reconocer que bajo esa capa de maquillaje, no es que les dejen
mucho con lo que trabajar
Este telecomedia no tenía la ambición de hablarnos del racismo
presente en nuestra sociedad, sino la integración y la aclimatización
de ciertos individuos y no creo que se hayan equivocado de tema, sino de serie.
En definitiva la serie no presenta ningún relieve, ni dinamismo, su
piloto es indigesto y cae en todos los defectos que a estas alturas se pueden
superar cuando cuentas con el respaldo de una cadena como ABC. Mi única
explicación racional a que esta serie tenga una oportunidad y otras con
mejores premisas se quedasen por el camino es que los dirigentes de ABC y Geico
tengan intereses financieros comunes o un lío de sábanas que desconocemos.
Ficha
de la serie
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