Visitamos con la actriz que da vida a Sara Reeves en
'Bandolera'
la hípica Victoria & Richard Professional Stunt España donde vive Capricho, su
caballo en la serie. Además, Marta hace repaso de todo lo que le ha pasado a su
personaje en los más de 300 capítulos que se han emitido y otras curiosidades.
¿Pensabas que 'Bandolera' iba a tener tanto recorrido? ¿Y tu
personaje?
La verdad es que no, cuando empezamos con esta serie fuimos renovando cada
tres meses y no pensé que me iban a pasar tantas cosas.
¿Cómo haces para aportar cosas nuevas a un personaje tan rodado
como Sara Reeves?
Tengo la suerte que, pese a ser un personaje que ya lleva año y medio
en una serie diaria, no lo considero un personaje trillado. Sara tiene muchos
matices, tiene tantas caras que es muy difícil profundizar en cualquiera
de ellas.
¿Qué te dicen los fans de la serie cuando te reconocen por la
calle?
Me ha sorprendido que hay muchos hombres que siguen la serie, y muchos niños
también, y eso que al principio, al ser un formato de telenovela podría
estar más dirigido a mujeres. Muchas niñas me han dicho que les
encanta la historia de una heroína como Sara que monta a caballo y vive
aventuras.
Hace poco estuve en Ronda con mi obra de teatro 'Amigos hasta la muerte' (junto
a Fele Martínez y Javier Veiga) y allí está el Museo Bandolero,
lo visité y allí me di cuanta gente sigue la serie.
Si te encontraras con Sara frente a frente ¿Qué le dirías?
"Chica, ¿cómo lo haces?" (risas) No sé como
hace que, después de todo lo que le ha pasado y le está pasando,
tenga humor, que siga teniendo ganas de luchar por lo que es justo es impresionante.
¿Cómo te gustaría que terminara tu personaje?
Me gustaría que Sara tuviera un final feliz porque creo que se lo merece.
¿Lo más divertido de grabar 'Bandolera' es montar a caballo?
Es muy divertido en 'Bandolera' hacer determinadas secuencias, trabajar con
ciertos compañeros, pero he de reconocer que Capricho (su caballo en
la serie) me tiene ganada. Para mí, la parte de acción, de montar
a caballo, de disparar
sin duda es uno de los grandes alicientes de 'Bandolera'.
Esos días que te levantas a las seis de la mañana piensas: "bueno,
me espera un día divertido de campo".
¿Cómo te llevas con Capricho?
Muy bien, fenomenal. Es una gozada trabajar con él, en una ocasión,
en una de las escenas de la serie me tenía que bajar corriendo de él
y, aunque no lo tenía que hacer, me siguió fielmente. Es genial.
¿Gracias a la serie le has cogido afición a los caballos?
Siempre me han gustado mucho los animales, pero nunca había montado
en uno. Gracias a Vivi y a Richard de la Hípica Victoria & Richard
Professional Stunt España he aprendido a montar y me han descubierto
una nueva afición.
¿Te gustaría montar a caballo en el poco tiempo libre que tienes
entre la serie y la obra de teatro?
Pues sí, he de confesar que he estado en la clausura del Festival de
Medina del Campo hace unos fines de semana, estuve alojada en el balneario de
un pueblo que se llama Olmedo y me fui a montar a caballo, que, al reconocerme
los dueños de la hípica, me dejaron uno que se llamaba Bandolero
(risas). No tengo suficiente con montar entre semana que los fines de semana
que puedo, también lo hago (risas).
¿Si vivieras en el campo te animarías a tener un caballo?
Sí, claro que me animaría. Son animales muy delicados y que hay
que cuidarlos de una manera muy especial, pero si tuviera espacio, seguro que
tendría caballos.
¿Qué nombre le pondrías?
Uff no se
habría que ponerle Miguel Romero, por ejemplo (risas)
¿Qué tal está funcionando tu obra de teatro 'Amigos para
siempre'?
Muy bien, es un gusto y un placer por que ves la respuesta inmediata del público,
ver como la gente se ríe a carcajadas durante una hora y media y encima
luego terminan en pie aplaudiéndote el trabajo que has hecho es impresionante.
¿Cómo compaginas la serie con la obra de teatro?
Bien, fue más dura la época de ensayos. Durante la semana grabo
la serie y los fines de semana voy de gira con la obra. En la serie se han portado
muy bien porque los viernes termino al mediodía para poder coger un avión,
coche, tren o barco para llegar a la ciudad donde actuamos.