Se está acabando la sexta temporada, tu segunda en 'El Internado' ¿Cómo
la has afrontado?
Personalmente, la he afrontado con mucha ilusión y con muchas ganas.
Profesionalmente, Rebeca ha seguido la mimas línea que trazó el
año pasado y está a tope y muy metida en toda la acción
con Fermín.
Qué se le da mejor a Rebeca ¿dar clase o las armas?
(Risas) A ella le apasiona lo que hace a nivel educativo, creo que es una buena
profesora porque le encanta lo que hace. Respecto a las armas, es más
un deber con la vida que una pasión.
¿Te impone usar armas?
Me encanta, pero siempre y cuando sea interpretando. Me parece muy divertido
y esas escenas las disfruto muchísimo.
¿Cuál ha sido la escena más complicada de grabar?
Creo que la más complicada, técnicamente hablando, fue la del
último capítulo de la quinta temporada cuando ardía Camilo,
disparaban a Rebeca... fue una secuencia difícil y al mismo tiempo muy
espectacular de hacer. Gracias al equipo técnico y de especialistas no
pasó nada e hicieron que el trabajo fuera mucho más fácil.
Ver a Camilo ardiendo debió imponer ¿no?
Fue aluciante...
¿Te habían disparado alguna vez en alguno de tus trabajos?
Creo que no me habían disparado nunca (risas).
Pero ser profesor en La Laguna Negra es una profesión de riesgo...
Es que aquí todos los personajes corremos peligro.
¿Qué te parece el 'poder' que tiene Rebeca?
Me parece un don y una maldición al mismo tiempo, porque creo que mi
personaje sufre un poco de soledad.
¿Qué te parece que los fans, aunque les encante la serie,
estén deseando que se acabe para saber que pasa al final?
En esta temporada se desvelan muchos misterios y muchas tramas de las anteriores.
¿Te gusta más trabajar día a día o conocer el
final desde el principio como en cine?
Es que no tiene nada que ver. Aquí no sabemos nada, desconocemos hacia
donde van nuestros personajes con lo cual tienes que estar abierto a que pueda
pasar cualquier cosa. Eso también es un reto.