¿Cómo afrontas esta sexta temporada?
Intentando aceptar el lado más oscuro de Noiret, que no es fácil.
Empecé con un Noiret a doble sentido y ahora es muy, muy malo. Como actor
no puedo juzgar a mi personaje, yo le quiero porque soy el que le interpreta.
Intento buscar justificaciones para todas las cosas que hace.
Un actor no debe juzgar a su personaje porque sea malo sino entras en un tipo
de trabajo que es una caricatura. Siempre es difícil hacer que la gente
sienta simpatía por el malo, pero hay que intentar hacerlo aunque Noiret
es muy perverso, se sale de lo malvado que es. Tengo un objetivo claro para
mi personaje y así podré justificar lo que está haciendo.
¿Es más divertido hacer de malo que de bueno?
No es más o menos divertido, lo que me gusta es encontrar las diferentes
dimensiones que existen dentro de un ser humano. Cuando lees un guión
no solo te tienes que quedar con lo que está escrito, tienes que intentar
leer lo hay entre líneas y, sobre todo, inventar un universo personal.
Como actor debo de llegar al plató con propuestas del personaje para
que no solo sea un malo que se carga a todo el mundo.
¿Te sigue sorprendiendo el guión de 'El Internado' después
de seis temporadas?
Tuve un tiempo que me sorprendían mucho. Esta temporada comienza muy
tranquila para Noiret y, de repente, al quinto o sexto capítulo ¡¡¡WOW!!!
El guión da una vuelta tremenda que ni yo me imaginaba, ¡¡¡es
fantástico!!!
¿Esta temporada es diferente a las anteriores?
Es difícil juzgar esta temporada leyendo el guión. La gente de
post producción, ponen a cada capítulo unos grandes ambientes,
es un trabajo que no ves cuando lees el guión, pero cuando te encuentras
con el capítulo ante tus ojos, la atmósfera cambia absolutamente.
Confío mucho en este equipo y la experiencia nos da la razón.
En el primer capítulo de esta temporada podíamos ver a los chicos
beber el antídoto como si fuera el fluido de la vida, esto es una metáfora
y ese mensaje yo no lo tengo en el guión. De lo que leemos a lo que finalmente
vemos hay algunos cambios que varían mucho el tema. Es verdad que esta
serie es difícil de seguir, pero cuando la conoces te quedas alucinado.
¿Crees que a los fans de esta serie les pasa lo mismo que a los de
'Perdidos', que les encanta la serie, pero quieren que se acabe para saber el
final?
Lo entiendo porque a mí me pasa cuando veo alguna serie. Hay un momento
que dices, "ya, quiero saber el final". En este tipo de series de
misterio necesitas tener respuestas, los guionistas miden las que dan, las que
se guardan, las que cambian... lo tienen bastante claro. Entiendo que la gente
quiera saber cosas ya, ahora, pero para ver una serie necesitas tiempo. Si el
momento es bueno y da emociones ¡que siga por favor!
¿Ninguno de los actores sabéis el final de la serie?
Nadie lo sabe. Los actores tenemos un trabajo particular ya que los problemas
que surgen en otras series son del día a día, aquí tienen
muchas referencias con el pasado, con lo que va a pasar en el futuro... Nosotros
trabajamos con una especie de radar, la secuencia que estás haciendo
es la única, no pienses en lo que va a venir después, tienes que
estar en el momento.
Cuando el actor tiene un proceso demasiado intelectual, pensando que si hago
esto luego va a pasar lo otro, entonces cambias lo que quieres hacer en el presente.
¿Qué te parece el movimiento fan que arrastra la serie?
Es una locura. A la gente le gusta mucho el exterior, lo que luce... Hay dos
tipos de fan: el que ve 'El Internado' porque sigue las tramas, le gusta lo
que sucede, imaginando lo que puede pasar es una cosa que respeto; y la fan
que se pone a gritar como una loca cuando ve a Martín o a Yon, no me
gustan y me dan un poco de miedo.
¿Qué es lo más curioso que te ha pasado con un fan
de la serie?
Hay gente que diferencia entre la serie y la vida real, menos mal que no piensan
que yo soy así de malo (risas). El año pasado hice un videoclip
que se llamaba 'El intermalo' y el otro día, al salir del museo Thyssen
me crucé con un grupo de unos 20 chavales e intenté pasar desapercibido.
Paso de largo y cuando ya me estaba alejando me gritaron "el intermaloooooooo",
me quedé alucinado y muy contento. De todas formas, la gente me reconoce,
pero no se atreve a acercarse porque soy el malo de la serie (risas) y les impone.
Me gusta el respeto que genera un malo porque no saben muy bien como acercarse
a mí y eso me da un poco de margen ante los fans de 'El Internado'.