El capítulo de esta semana es el primero que dirige en “Cuéntame
cómo pasó” Gracia Querejeta, que se se suma así al equipo
de directores de la serie.
La cineasta, que con 13 años participó como actriz en “Las
palabras de Max”, rodó su primer largometraje en 1991, “Una
estación de paso”, con el que obtuvo el Premio Especial del Jurado
en Valladolid.
Con “El último viaje de Robert Rylands” participó en
la Sección Oficial del Festival de San Sebastián y “Cuando
vuelvas a mi lado” recibió el Premio a la Mejor Fotografía
y una Mención Especial del Jurado en ese mismo Festival. “Héctor”,
un capítulo del film colectivo “¡Hay motivo!” y “Siete
mesas de billar francés” –premio al mejor guión y mejor
actriz a Blanca Portillo- completan su filmografía.
Por su parte, Daniel Giménez Cacho, actor mexicano nacido en Madrid,
es uno de los intérpretes más destacados de su país, con
cuatro Arieles en su poder (Premio de la Academia Mexicana de Ciencias y Artes
Cinematográficas).
Giménez Cacho ha actuado en más de cuarenta obras de teatro y
realizado otras seis como director, y ha intervenido en casi cuarenta películas
de la mano de directores como Pedro Almodóvar (“La mala educación”),
Arturo Ripstein (“Profundo carmesí”, “El coronel no tiene
quien le escriba”, “La virgen de la lujuria”), Guillermo del
Toro (“La invención de Cronos”), Jorge Fons (“El callejón
de los milagros”), Alfonso Cuarón (“Sólo con tu pareja”),
Agustí Villaronga (“Aro Tolbukhin”) o Rodrigo Plá (“La
zona”).
Compañero de baile de Mercedes
El actor mexicano da vida en “Cuéntame cómo pasó”
a Alejandro Llera, a quien Mercedes conocerá cuando se apunta a clases
de baile, una de sus mayores aficiones.
Llera es uno de los llamados “Los niños de Morelia”, que durante
la Guerra Civil fueron evacuados a diferentes países, entre ellos a esta
ciudad de México. En 1977, donde se sitúa esta temporada de “Cuéntame
cómo pasó”, Alejandro tiene cincuenta años, es médico,
está separado y con una hija de 23 años.
Persona vital a pesar de su difícil vida, ha sido capaz de reinventar
su vida y en 1977 llega a Madrid invitado por la Universidad para dar un curso
de especialización. Como tantas otras veces que viene a la capital, Alejandro
se aloja en un hotel del Paseo de la Castellana y disfruta visitando a antiguos
amigos, que recientemente volvieron del exilio, y a otros que conoce por su
labor docente y profesional. Le gusta España: la luz, el olor, el Retiro
y, lo que más, la comida, una de sus grandes aficiones.
“La poderosa o el chico de la moto”
A tres días de las elecciones, los diferentes partidos políticos
apuran al máximo para asegurarse los últimos votantes, entre ellos
la Unión de Centro Democrático. Todos esperan impacientes el momento
en el que Adolfo Suárez -presidente del Gobierno y candidato a las elecciones
por UCD- se dirija a los ciudadanos en el fin de campaña.
Antes de que llegue este momento, Antonio, aconsejado por Ernesto Ochotorena,
decide hacer un último esfuerzo por el partido y hacer campaña
entre sus vecinos de San Genaro. Miguel, por su parte, decide acudir con Paquita
al mitin que organiza el Partido Comunista en Torrelodones. Al final, la velada
se acaba aguando, pero la pareja recordará esta jornada para siempre.
Quien también participa activamente en la campaña es Carlos,
que estos días -junto a Josete y Karina- pega carteles de los diferentes
partidos, entre ellos el de su padre. De esta manera puede ahorrar dinero de
manera más rápida y así cumplir el sueño de comprarse
una moto.
Mercedes está centrada en sus estudios y Arturo le echa una mano con
algunas asignaturas. Entre confidencia y confidencia su amigo le acaba animando
para que se apunte con él a clases de baile.
Quien está para pocos bailes es Toni. A la sobrecarga de trabajo que
tiene en la imprenta se une ahora que Juana y él tienen que ocuparse
de Irune, la hija de Mario Beitia.