Si acudió a Nueva York, pero lejos de dar una buena imagen se dejó
ver por varios locales de moda de la ciudad sin apenas poder articular palabra
y cuando lo hacía era para decir frases inconexas que nadie entendía.
Según varios medios americanos, además de utilizar un acento
británico desconocido en ella, llego a varios locales de la ciudad y
permaneció en ellos sin apenas ser capaz de abrir los ojos o moverse
coherentemente.
En un estado lamentable, que muchos han calificado como el resultado de una
mezcla de grandes dosis de alcohol y narcóticos, la actriz no parece
recuperar su buena forma física aunque sí ha adelgazado bastantes
kilos desde su último ingreso hospitalario. Su imagen está lejos
de ser la que los productores de The Beautiful Life deseaban para su personaje
en la serie.