Han muerto muchos, los esperados (véase Kike Gallardo o Nelson) [Probablemente
ya, de mí te has olvidado] y otros que no lo eran tanto y que me parecen
imperdonables: Montoya y Silvia Castro. Sobre todo lo he sentido por Silvia,
un personaje que me gustaba por la calidez que transmitía hasta en los
momentos más amargos y por Marian Aguilera que parece, al igual que su
personaje, un encanto de mujer. La serie sin ella no será lo mismo y
de Montoya no diré nada porque era el contrapunto perfecto a la locura
de los protagonistas. [Y sin embargo yo te seguiré esperando] Tal vez
ambos personajes no han brillado lo suficiente cuando la serie se convirtió
más en drama que en comedia, pero a lo largo de los años les tomas
cariño y es como un amigo que se va, y que en este caso echaré
de menos [No me he querido ir para ver si algún día que tú
quieras volver me encuentres todavía]. Espero que en la próxima
temporada no contraten a ningún actor pelirrojo porque tengo claro cuál
será su final.
Yo no me he visto el capítulo esperando la decisión de Sara,
era inevitable la elección de Lucas, porque en el amor existe algo que
te repele y tú vas a saco igual y la relación de ambos siempre
ha sido esa, un imposible posible. Sabía desde el inicio que si los guionistas
tenían alma, una canita al aire no iba a matar algo que surge en las
entrañas [Por eso aún estoy en el lugar de siempre]. Yo he visto
todo el capítulo, tragado todas las largas e insufribles publicidades
y demás, para ver morir a Lucas, así sencillamente, no para verlo
caminando (y cojeando) abrazadito a Sara. Un tipo como Lucas jamás perdonaría
esa canita al aire… este ya no es Lucas Fernández. ¿Ha sido
todo un sueño de Sara que no dejaba de tener pesadillas al final de temporada?
Crucemos los dedos porque si supuestamente Hugo Silva no va volver a la serie,
van a tener que levantar a los muertos para seguir en el candelero.
Pero este final es un canto a la amistad [Para que tú al volver no encuentres
nada extraño], a lo irrepetibles que son los amigos, así como
las hojas de un calendario [Y sea como ayer y nunca más dejarnos.].
Siempre me ha gustado esta serie, eso de entrada para aclarar dudas. Pero no
me ha agradado nunca tanto drama en una serie que tenía su gracia porque
era cómica, humor negro pero humor y ayer no lo hubo, ese final no ha
tenido la mínima gracia, ninguna mínima escena donde pudieras
soltar una sonrisa, a no ser que te rieras del montaje soez que tenía,
porque los televidentes somos tontos y un mal montaje puede dar como resultado
que te pierdas entre las escenas de un capítulo tan cargado de imágenes
y que resulte muy lento al espectador [Probablemente estoy pidiendo demasiado].
Y ahora ya podemos salir a la calle y contar que nosotros no hemos visto el
final de temporada de Los hombres de Paco, como sintiendo vergüenza de
que no fuese un documental de La 2. El algodón no engaña y los
3.712.000 espectadores y el 27.2% de share (mejor audiencia de la temporada
y segunda mejor audiencia de la serie) tampoco. Y recemos, si sabemos, para
que todo fuese un sueño de Sara [Se me
olvidaba que… ya habíamos terminado].
Que nunca volverás
Que nunca me quisiste
Se me olvidó otra vez
Que sólo yo te quise.
Por eso aún estoy
En el lugar de siempre
En la misma ciudad
Y con la misma gente.
Para que tú al volver
No encuentres nada extraño
Y sea como ayer
Y nunca más dejarnos.
Probablemente estoy
Pidiendo demasiado
Se me olvidaba
Que habíamos terminado.
Que nunca volverás
Que nunca me quisiste
Se me olvidó otra vez
Que sólo yo te quise.
Se me olvidó otra vez
Que sólo yo te quise
Se me olvidó otra vez.
Se me olvidó otra vez
Que sólo yo te quise
Se me olvidó otra vez
Se me olvidó otra vez
Que sólo yo te quise
Se me olvidó otra vez.
Que nunca volverás
Que nunca me quisiste
Se me olvidaba
Que ya habíamos terminado.
Que nunca volverás
Que nunca me quisiste
Se me olvidó otra vez
Que sólo yo te quise