El actor encargado de poner la voz a Homer Simpson nos cuenta cómo es el día a día en el doblaje de la serie y las curiosidades de estos dos personajes.
El domingo 5 de julio, en prime time, en el año en el que cumple su
15º aniversario en Antena 3, la cadena estrena en prime time la 19ª
temporada.
¿Qué pensaste cuando te propusieron doblar a Homer en 'Los
Simpson'?
Lo primero que dije fue que no. Desde el principio lo había doblado Carlos
Revilla, es un personaje emblemático, y era una responsabilidad muy grande,
por eso, en principio, no quise hacer la prueba. Encima me habían convocado
a mí solo porque Ana María Simón se empeñó
en que lo hiciera yo y, gracias a ella, al final hice una prueba delante de
los directores del estudio, la mandaron a Antena 3 y les gustó, pero
fue un envite, la verdad. Luego me he alegrado porque es de esos personajes
que marcan una carrera, algo que también le pasó a Carlos Revilla.
¿Qué opinión tienes de Homer como personaje?
Es un personaje entrañable, aunque es más bien el antihéroe.
Está tan bien diseñado por Matt Groening y sus colaboradores que
es muy fácil que la gente se identifique con él. Tiene un punto
de ingenuidad y el público acaba cogiéndole cariño. La
verdad es que Homer, como personaje es un acierto. Bueno, los Simpson en general,
han tenido una repercusión tremenda en todos los países del mundo
occidental. Porque en los países asiáticos, que yo sepa, no tiene
tanto atractivo la serie, lo cual no deja de ser curioso, siendo amarillos los
muñecos…
Igual que has definido a Homer, ¿Puedes definir a su familia?
Homer es tan listo como Lisa, lo que pasa es que de pequeño se le metió
un lápiz en el cerebro y eso le hizo ser más torpe. Hay un capítulo
en el que le quitan el lápiz y se ve que es superlisto. En ese episodio
Lisa y él hacen unas migas tremendas. Homer, en el fondo es más
como Bart, aunque esté todo el rato estrangulándolo.
Marge es la típica mujer abnegada que lo da todo por su familia con
una paciencia infinita y con un amor ilimitado por su marido. Siempre le perdona
todo: que beba, que no se acuerde de cuantos hijos tiene etc... Es ella la que
siempre está pendiente de sus tres pequeños.
Lisa es pedante, pero fantástica, me encantan las salidas que tiene.
Es la ingeniosa, la inteligente, la creativa… Toca el saxofón y
es la primera de clase, claro. Es la hija modelo, pero con ese punto de sarcasmo
y talento que tiene muy poca gente y por eso también gusta.
Bart es un guasón y un poco zote. Al principio era el protagonista de
la serie, ya que los primeros capítulos estaban pensados para eso, lo
que pasa es que luego cogió mucho más peso el personaje de Homer.
Bart es un chaval muy divertido, las bromas que hace en el colegio, su relación
con Milhouse es muy divertida... es un chico muy travieso.
Maggie es sensacional, sin hablar tiene unos aciertos de guión y unas
salidas increíbles, ella se guasea de todos solamente con gestitos, las
miradas y el chupete. Hay un capítulo en el que se emborracha que es
que te partes sólo con verla ¡y no dice nada! Sin decir nada es
genial.
¿Qué es lo más complicado de doblar a Homer? ¿Y
lo más divertido?
Lo más complicado es que tiene muchísimos cambios interpretativos.
Hay que cogerle muy bien el ritmo y ensayar mucho. Esas escenas que de pronto
canta, llora o ríe son muy difíciles de hacer. ¿Lo más
divertido?... Homer es divertido en general.
¿Te gustaría conocer a Matt Groening, el creador de 'Los Simpson'?
Por supuesto que sí, claro que me gustaría conocerle para felicitarle.
Imagino que debe ser un tío bastante inaccesible. Al que he conocido
de imagen es a Dan Castellaneta ya que en un capítulo de 'Entre fantasmas'
(serie en la que que dirijo el doblaje) da vida a un personaje, y fue muy divertido
doblarle.
¿Tienes algo de merchandaising de la serie?
Sí, por ejemplo mi coche, que se llama Homer porque me lo compré
coincidiendo con el estreno de la película y le puse ese nombre en su
honor. Eso sí, no es amarillo, es azul, pero ya tuve uno de 'color Simpson'
(risas). Luego en casa tengo muñecos y otras cosas que me han ido regalando.
¿Cómo es un día de doblaje de la serie?
Generalmente grabamos por un lado la familia y por otro el resto de personajes,
pero antes se hacía todo el capítulo seguido. Hoy en día,
con las necesidades de producción, las prisas... se graba todo por bandas
por separado. Yo tuve la oportunidad de dirigir un par de temporadas y no parábamos
de reírnos.
¿Qué tiene Homer de ti?
Siempre que el personaje ríe, llora... sale más de mí
porque para hacerlo creíble lo tienes que hacer de verdad y aunque sea
un muñeco siempre sale algo tuyo, es inevitable. El moskis, por ejemplo,
es de Carlos Revilla, el anterior director y doblador de Homer. Esa expresión,
como muchas otras, la creó él.
¿Te han dicho alguna vez en la calle "tu voz me suena..."?
No porque no voy hablando como Homer, sólo cuando quiero jugar. La gente
se da la vuelta, pero luego no se atreven a decirme nada. A veces juego con
eso, pero no mucho, no abuso. En la cola del mercado, por ejemplo, de repente
digo "moskis, un pollo", y todo el mundo se vuelve y yo, disimulo
(risas). De todas formas hay gente que me pide "di algo con la voz de Homer",
lo hago y me contestan "pues no te reconozco..." y es que las voces
grabadas cambian mucho a menos que hagas algo muy característico del
personaje.
Cuando llegas a casa ¿tienes ganas de ver 'Los Simpson'?
Es obligatorio y, además, me río mucho. De todas formas, no tengo
muchas oportunidades de verlos por mi trabajo, pero gracias a las repeticiones
lo puedo seguir de vez en cuando y no me importa volver a verlos.
¿Has llegado a echar un cálculo de las horas que has visto
'Los Simpson' en la sala de doblaje?
Muchas, dirigí un par de temporadas y me vi todos los capítulos.
De todas formas, cuando doblamos no vemos el episodio entero, solo la parte
donde salimos y eso hace que, cuando emiten el capítulo, te apetece mucho
más verlo.
¿Enseñar la foto del doblador de un personaje puede hacerle
perder la magia?
Sí creo que se pierde un poco la magia, pero es de justicia que se hable
de los actores que nos encargamos del doblaje para que se reconozca también
nuestro trabajo porque es muy difícil y en algunos casos se desprecia
un poco.