Aunque faltan varios meses para que Fringe pueda estrenarse en Estados Unidos ya podemos adelantar parte de las primeras impresiones de la serie tras haber visto el piloto de la nueva obra de J.J. Abrams.
El marketing que se está haciendo sobre la serie es súper agresivo
pero ello no implica que sea realista y que las promesas que nos da sean luego
una realidad palpable en la serie. Pero vamos a dejar clara una cosa, cumple lo
que promete y más allá hasta el punto de que no sólo puede
convertirse en un éxito de crítica sino también de público.
Esta serie tiene elementos tan potentes que me cuesta mucho pensar que no logrará
ser sino la serie del año si una de las series más fuertes de la
temporada.
Ya se puede adelantar que vamos a tener que acostumbrarnos a palabras como
psicocinesia que es la capacidad de alejar objetos con la mente, transmogrificación
que es la transformación de un objeto en otro, inteligencia artificial,
teletransporte, materia negra que es aquella que sólo es observada gravitacionalmente,
reanimación de seres muertos, ...
Sin destripar ni abrir en canal un cuerpo que debéis ver por vosotros
mismos podemos decir que los 81 minutos que dura su piloto muestran un incidente
aéreo ocurrido en el vuelo 627 originado en Hamburgo en Alemania con
destino a Boston en EEUU, que culmina en la rara, más que rara, muerte
de todos los 147 pasajeros y de la tripulación en función de un
raro y misterioso hecho que se produce a bordo de la nave.
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Tras esta tremenda escena conocemos a la agente Olivia Dunham (la actriz Anna
Torv) cuya relación con el también agente John Scott (Mark Valley,
Brad Chasey en Boston Legal) será el catalizador para que ella bucee
en el sombrío mundo de la ciencia Fringe donde conoce al rebelde Peter
Bishop (Joshua Jackson, más conocido como Pacey de Dawson's Creek) y
a través de él, su padre, el excéntrico Walter Bishop (el
veterano John Noble), un científico liado en investigaciones avanzadas
y que había sido mantenido aislado en una institución psiquiátrica
os últimos 17 años. Walter será el guía de Olivia
para iniciarse en el camino de la busca de la verdad por detrás de los
hechos superfluos del incidente que revelarán secretos con consecuencias
mucho más obscuras de lo que ella podría imaginar.Muchos han pensado
que esta serie tenía mucho de “Perdidos” y aunque es cierto
que tiene algo, un algo sutil y subjetivo, no es menos verdad que es “Expediente
X” en toda regla. Si hacemos caso al piloto Fringe captura y recicla el
clima de los laureados tiempos de la serie de Chris Carter con singular maestría,
presentando personajes que cargan una ingenuidad movida por la curiosidad (Olivia
Dunham y Peter Bishop) y una ambigüedad (Philip Broyles, el jefe de Olivia
y Walter Bishop) fundamental para convencernos de que las evidencias apuntan
que el avance de la tecnología y de la ciencia puede haber caído
en manos de gente sin escrúpulos que exploran este avance transformándolo
en un peligro real, inmediato y que alcanza proporciones de una conspiración
global de gran escala.
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Sí se parece a “Expediente X”, pero no podemos decirlo de
forma despectiva porque ha agarrado lo mejor de la serie y lo ha transformado,
más bien actualizado, a una visión del mundo más actual.
Los textos en ·D que se verán en la serie son sólo la puerta
a una nueva visión. Y sí tiene algo de “Perdidos” entre
otras cosas que en el minuto 40 se puede escuchar la famosa música de
Michael Giacchino que todos reconocemos por la serie.Si en Expediente X teníamos
a un grupo, a una mano negra, siempre detrás de los protagonistas, en
Fringe tenemos una corporación llamada Massive Dynamics (que no tiene
página web de momento pero que pronto tendrá ya que tienen un
curioso cartelito que pone en construcción) que tiene linea directa con
la amenaza de la que os he hablado y que tiene en la ejecutiva Nina Sharp, la
figura siniestra y misteriosa de la antagonista que tanto parece recordarnos
a personajes como “el fumador” de Expediente X, también parece
tener conexiones poderosas en los más altos niveles del poder. Mirando
por ese lado es inevitable no pensar que Fringe vaya sencillamente a intentar
emular la receta creada por Expediente X, pero la verdad es que la propuesta
de la serie parece ser mucho más elaborada que cualquier primera impresión
pueda crear. La trama, a pesar de explorar un tema sombrío (la ciencia
y la tecnología siendo usadas de formas aterradoras), busca equilibrar
ese clima misterioso creando una dinámica más ligera y en ocasiones
cómica que ayuda a suavizar la narrativa y a proporcionar a los personajes,
momentos que garanticen una exposición de sus fragilidades, miedos, curiosidades
y sobre todo del deseo de descubrir lo que está por detrás del
'patrón' mencionado tanto por Nina Sharp (la ejecutiva de la Massive
Dynamics) como por Philip Broyles (Lance Reddick, el Matthew Abaddon de Lost)
en momentos distintos del episodio.
Puede ser prematuro afirmar, pero parece que J.J. Abrams acertó de nuevo
creando otra serie cuya narrativa instiga y prende del inicio al fin. Contando
con muy buenos efectos especiales, un elenco equilibrado (la guapa Anna Torv
es un hallazgo) y con personajes igualmente interesantes y que prometen complejidades
que pueden remitir a los de Perdidos, el piloto de Fringe justifica los más
de 11 millones de dólares que ha costado la producción. Si los
siguientes guiones mantienen la linea de este piloto mezclando historias que
se resuelvan aisladamente sin tratar de desarrollar un arco mitológico
central, se puede afirmar sin miedo que Fringe será un gran éxito.