Aída inicia un plan de rejuvenecimiento para intentar acercarse a su hija.
Esta plan va desde usar expresiones que ella cree juveniles a vestirse con minifalda
e ir a la discoteca.
Aída se da cuenta de que está perdiendo la complicidad con su hija
Lorena y que ésta prefiere hacer cualquier cosa antes que estar con ella.
Está convencida de que el problema es que Lorena cree que ella es una "carca".
Por otro lado, Luisma, haciendo limpieza en el trastero, se encuentra con la vieja
silla de ruedas de su abuelo. Lo que al principio solo parecía un simple
instrumento para hacer carreras en el Bar Reynolds, pronto se revelará
una eficaz herramienta de chantaje psicológico. Viéndole en silla
de ruedas, la gente le trata mucho mejor, sobre todo Nieves, una antigua compañera
del instituto que nunca se ha dignado a mirarle.
Además, Chema ha hecho una gran reforma en su tienda convencido de que
significará el paso de la pequeña a la mediana empresa. Pero cuando
más convencido está de los buenos tiempos que se avecinan para él,
recibe la noticia de que se ha abierto un supermercado cerca de su establecimiento.
La competencia del supermercado hace que Fidel se preocupe por su futuro económico,
sobre todo porque quiere comprarse una cámara de fotos digital y su padre
ha invertido todo el dinero en la reforma de la tienda. La solución a sus
problemas económicos se la ofrece sin saberlo Jonathan. Los dos muchachos
crearán un negocio aprovechando que la ventana de casa de Aída da
a la casa de Paz
Música en este capítulo:
Curiosidades:
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