En esta entrega, la vida de un condenado a muerte está en manos de Brennan. En el segundo capítulo, la doctora se reencuentra con un antiguo profesor con el que tuvo una relación.
La serie de investigación forense protagonizada por David Boreanaz y Emily Deschanel está centrada en el trabajo de una doctora experta en huesos que utiliza sus conocimientos para resolver los crímenes más complicados.
Un hombre en el corredor de la muerte
Faltan 32 horas para que el condenado Howard Epps sea ejecutado mediante la inyección letal por la muerte de April Wright, una chica de 17 años, aunque él sigue manteniendo que es inocente. Su abogado, Amy Morton, hace una petición de última hora a Booth para reabrir el caso, puesto que fue éste quien le detuvo.
Aunque Booth piensa que Epps es culpable, reconoce que el caso tenía algunos flecos sin cerrar, así que pide a Temperance Brennan y a su equipo que repasen las pruebas. La doctora encuentra irregularidades forenses en el caso, que deberá resolver antes de que se lleve a cabo la ejecución.
La chica de la nevera
La doctora Brennan recibe la visita de Michael, un antiguo profesor de la universidad en la que estudió y con el que tuvo una relación más que cercana. El agente Booth informa a Brennan de la aparición de un cadáver en una nevera, y todo el equipo se pone a trabajar en el caso.
Tras las investigaciones pertinentes, los expertos llegan a la conclusión de que se trataba de una chica joven con problemas familiares. Cuando Booth y Brennan acuden a interrogar a unos amigos de la víctima, reúnen pruebas suficientes para incriminarlos en la muerte de la chica.
Booth descubre que Michael, el profesor de Brennan, es el experto que testificará
en el caso a favor de la defensa, lo que provoca que la doctora se tome la acusación
como algo personal.
Ficha de la serie


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